MANEJO INTEGRADO DE PLAGAS

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MANEJO INTEGRADO DE PLAGAS

La necesidad de encontrar mecanismos que eleven la productividad del campo ha impulsado la búsqueda de estrategias de control de plagas agrícolas que sean alternativas e
al control químico y que además impliquen un bajo riesgo ambiental y sanitario. De esta necesidad surge un nuevo enfoque denominado Manejo Integrado de Plagas (MIP) que retoma prácticas agrícolas antiguas y, al mismo tiempo, incorpora nuevas tecnologías ambientalmente seguras.
El MIP se ha consolidado como una opción eficiente para el control de plagas por ser una estrategia que introduce una nueva filosofía basada en un amplio conocimiento de los ecosistemas. El MIP es, además, una práctica flexible que puede adaptarse a diversos sistemas productivos con necesidades y carencias particulares.
Los desarrollos recientes de la biotecnología se han incorporado al MIP en tres áreas principales: el control químico, el control biológico y el empleo de variedades vegetales resistentes, proporcionando resultados muy positivos a la agricultura; Sin embargo, aunque las aplicaciones biotecnológicas, dentro de los programas de MIP, son ya una realidad, su utilización amplia en México no se ha dado por completo pues ésta depende de la existencia de regulaciones completas de bioseguridad en el país que proporcionen garantías a los consumidores, así como a la preservación de la diversidad biológica.
Así, el propósito de este artículo es analizar qué es el manejo integrado de plagas, sus aplicaciones en el contexto mexicano y determinar las implicaciones que los desarrollos de la biotecnología moderna han tenido en la estructuración de programas de este tipo.
La práctica agrícola ha provocado pérdida de biodiversidad; gran consumo de agua dulce; contaminación de suelo, aire y agua; y, erosión de suelos. En particular, el manejo de plagas agrícolas mediante el uso de agroquímicos, ha tenido un costo ambiental muy alto por lo que es indispensable buscar alternativas viables para disminuir el deterioro del medio ambiente.

En el medio agrícola, plaga es cualquier organismo que perturba o afecta el desarrollo y el crecimiento de un cultivo.

Son plagas las plantas silvestres que compiten con el cultivo por luz y nutrientes (malezas), los microorganismos (hongos, bacterias y virus) que lo infectan provocando enfermedades, así como los artrópodos (insectos, arañas y ácaros) que lo atacan.
Durante milenios, el hombre controló los insectos dañinos con métodos manuales y herramientas naturales. En este esquema, el control ejercido por elementos vivos de los ecosistemas y otras prácticas de saneamiento, tuvieron un papel importante para minimizar el daño causado por plagas. Pero el desarrollo de plaguicidas químicos cambió las formas de control de las plagas de importancia agrícola y forestal. El control químico se convirtió, por varias décadas, en la forma preponderante de control, siendo uno de los elementos clave de un nuevo modelo de producción agrícola extensiva, basado en el uso abundante de agroquímicos.
Tras el descubrimiento del DDT, los compuestos inorgánicos fueron desplazados por los hidrocarburos clorados. Estos compuestos tuvieron una amplia aceptación porque eran económicos, efectivos, fáciles de usar y podían emplearse contra una gran cantidad de especies.
Los compuestos organoclorados fueron reemplazados poco a poco por los insecticidas organofosforados, carbamatos y piretroides. Estos compuestos son biodegradables y más selectivos que los primeros insecticidas orgánicos; sin embargo, se han utilizado de manera constante por muchas décadas, lo que ha traído como consecuencia el incremento de especies nocivas resistentes y la necesidad de aplicar cada vez mayores dosis en un ciclo agrícola.

El empleo intensivo, irracional e indiscriminado de productos químicos, ha tenido un impacto muy fuerte en el ambiente y la calidad de vida de las poblaciones humanas, los efectos principales son los siguientes:

• Acumulación persistente de las sustancias en tejidos de animales silvestres, animales domésticos, que provoca efectos nocivos en dichos organismos.
• Acumulación de sustancias tóxicas en sangre humana, tejidos y leche materna, e incluso envenenamiento de personas. De acuerdo con la Organización Mundial de la
Salud, cada año, más de 3 millones de personas enferman por la exposición a los insecticidas y 220 mil mueren.
• Polución de ríos, lagos y otros cuerpos acuíferos, e infiltración hasta alcanzar mantos freáticos que abastecen de agua a las ciudades.
• Contaminación de alimentos derivados de las plantas tratadas con plaguicidas químicos
• Reducción de la fertilidad de los suelos debido a la disminución de las poblaciones de bacterias y otros microorganismos involucrados en los procesos de reciclamiento de la materia orgánica y liberación de nutrientes.
• Afectación de los enemigos naturales de las plagas e inducción de la aparición de plagas secundarias(2)resistentes a los compuestos químicos disponibles en el mercado.
(2)Las plagas naturales son poblaciones que naturalmente no causarían problema al humano, si no se aplicaran plaguicidas.

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